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Ordenadores

Mi ordenador va lento: 7 causas y qué hacer antes de comprar uno nuevo

Antes de gastar en un equipo nuevo, revisa estas siete causas habituales de lentitud. Muchas se resuelven gratis y otras con una mejora barata como un SSD.

Ilustración de un ordenador portátil lento

Un ordenador que tarda varios minutos en arrancar o que se queda pensando al abrir una página es desesperante. Pero en la mayoría de los casos no hace falta comprar uno nuevo. Estas son las causas que más vemos en el despacho y lo que puedes hacer con cada una.

1. Un disco duro mecánico

Es la causa número uno en equipos de más de cinco años. Los discos duros tradicionales (HDD) son muy lentos comparados con los SSD. Cambiar el disco por un SSD y pasar el sistema tal cual suele hacer que el ordenador arranque en segundos y abra los programas mucho más rápido.

Cómo saberlo: en Windows, abre el Administrador de tareas (Ctrl + Mayús + Esc) → Rendimiento → Disco. Si pone «HDD» y está casi siempre al 100 %, ya tienes el culpable.

2. Demasiados programas al arrancar

Muchos programas se ponen en marcha solos al encender el equipo aunque no los uses. En el Administrador de tareas, pestaña Aplicaciones de arranque, desactiva lo que no necesites nada más encender (no desactives el antivirus).

3. Poca memoria RAM

Con 4 GB, un ordenador actual con Windows 11 y un navegador con varias pestañas abiertas va justo. Si en Rendimiento → Memoria ves que está casi siempre por encima del 80 %, ampliar a 8 o 16 GB es una mejora barata, si tu equipo lo permite.

4. Virus, publicidad y programas no deseados

Barras de herramientas, «optimizadores» milagrosos y extensiones del navegador que nadie recuerda haber instalado ralentizan el equipo y, a veces, espían lo que haces. Revisa la lista de programas instalados y desinstala lo que no reconozcas, y pasa un análisis completo con el antivirus.

5. El disco está lleno

Cuando queda menos de un 10 % de espacio libre, Windows funciona peor y no puede actualizarse bien. Usa el Liberador de espacio o Sensor de almacenamiento de Windows, vacía la papelera y mueve las fotos y vídeos antiguos a un disco externo.

6. Actualizaciones pendientes o atascadas

Un Windows que lleva meses sin actualizarse, o con una actualización a medias, puede ir muy lento. Entra en Configuración → Windows Update, instala lo pendiente y reinicia. Ojo: reiniciar no es lo mismo que apagar y encender en algunos equipos con el inicio rápido activado.

7. Polvo y calor

Si el ventilador suena mucho y el portátil quema, el procesador baja su velocidad para no sobrecalentarse. Una limpieza interna y el cambio de pasta térmica devuelven el rendimiento y alargan la vida del equipo.

¿Cuándo sí merece la pena cambiarlo?

  • Si el procesador es muy antiguo y no admite Windows 11 ni lo vas a poder actualizar con seguridad.
  • Si la reparación (por ejemplo, la placa base) cuesta más de la mitad de lo que vale un equipo nuevo equivalente.
  • Si necesitas algo que tu equipo no puede hacer, como editar vídeo o trabajar con programas profesionales exigentes.

En nuestra experiencia, un cambio a SSD y una limpieza del sistema resuelven la mayoría de los casos por bastante menos de lo que cuesta un ordenador nuevo.

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